El Segundo Eclipse del año, Eclipse de Sol en Acuario

Los eclipses son lunaciones  (Luna llena, Luna nueva) especiales que se producen junto a la eclíptica (camino aparente que el sol recorre anualmente). Los eventos que siguen a un eclipse tienen mayor peso que los eventos que traen las Lunas nuevas normales. De hecho, un eclipse es como una nueva turbina, una Luna Nueva que trae mucha más energía y empuje. Seguir leyendo “El Segundo Eclipse del año, Eclipse de Sol en Acuario”

Notas sobre eclipses

Respondiendo algunas preguntas básicas sobre Eclipses (completo)

Por qué pensás que últimamente las personas están más atentas a fenómenos astronómicos como los eclipses y sus significados astrológicos?

Antiguamente, los seres humanos estaban muy ligados a su entorno, a las manifestaciones naturales. Con la mentalidad occidental se produjo una profunda división entre la humanidad y la naturaleza, una desacralización de la vida. Esto coincidió con una progresiva explotación destructiva de la tierra y de las culturas tradicionales indígenas como a la par de una pérdida de la fe.

La coincidencia de importantes ciclos planetarios nos pone en un tiempo de transformación de la humanidad. Hoy nos encontramos ante un umbral de evolución muy significativo y, acorde con el ciclo que se inicia en el elemento Aire, una de las cosas que cambia más rápidamente es la información.

El hombre está tomando conciencia de su ruptura con la naturaleza y siente la necesidad de retomar su conexión sagrada con el cosmos, por lo que es posible que mire más “al cielo” buscando respuestas. Seguir leyendo “Notas sobre eclipses”

La súper luna de Diciembre

Este fin de semana, el cielo nos ofrecerá un espectáculo increíble, la luna llena del domingo 3 de diciembre, estará en un punto de su órbita cercano a la Tierra lo que hará que la Luna parezca más grande y brillante de lo normal. A este fenómeno se lo conoce como “súper luna”. Se denomina “súper luna” a la coincidencia de la luna llena o luna nueva con el máximo acercamiento de ésta a la tierra (el perigeo).

Dado el tamaño y el brillo percibido de una “súper luna”, se cree que esta ejerce una mayor influencia sobre nosotros. Como una lupa, un efecto de aumento hará que nuestras experiencias, sensaciones y recuerdos puedan sentirse más intensos. Seguir leyendo “La súper luna de Diciembre”

La Primavera

Desde la Antigüedad se han venido celebrando los solsticios y los equinoccios a nivel ceremonial, para destacar la relación entre el curso del Sol y los hombres, entre el macrocosmos y el microcosmos. Las cuatro estaciones encierran símbolos referidos al ritmo del cosmos, y por eso han sido celebradas con fiestas populares para que todo el pueblo pudiera seguir el rítmico devenir de la Tierra y la naturaleza. Tienen relación con el tiempo cíclico y renovador, que se refleja en el recorrido solar anual (estaciones), en el que hay dos puntos culminantes (verano e invierno) y otros dos de traspaso (primavera y otoño). La primavera es la resurrección de la vida en la naturaleza como intermedio entre el invierno y el verano.

En la mitología Griega, Proserpina (del latín proserpere, ‘emerger’), hija de Ceres (Deméter) y Zeus (Júpiter), esposa de Plutón (Hades), vinculada al mito de la primavera, es una deidad de vida, muerte y resurrección, la planta muere para vivir. El eterno retorno.

La diosa Démeter (Madre del Grano o Madre Tierra), llamada también Ceres (de la cual deriva la palabra cereal), hija de Crono y de Rea y hermana de Zeus y Hades (Plutón), protegía los cultivos y la riqueza de la tierra. En los cultos en su honor también intervenía la fecundidad femenina, y probablemente guarda relación con la antigua Diosa Madre.

Su hija Perséfone, era a veces llamada simplemente Core (doncella), las dos figuras se hallan vinculadas en un mito muy importante para los misterios de Eleusis, el culto más importante de iniciación mística en la sociedad griega.

Un día, Perséfone estaba recogiendo flores en un prado con las ninfas, cuando Hades la raptó y se la llevó en su carro a los infiernos.

Perséfone gritó, pidiendo ayuda a  Zeus  (Júpiter), pero el dios no la oyó desde su lejano templo, y sólo escucharon sus lamentos Helios, el sol, y Hécate, diosa de la hechicería. Al oír el eco de la voz de su hija en el mar, Démeter se despojó de su tocado y recorrió la tierra durante nueve días sin comer ni dormir, alumbrándose con antorchas. Al décimo día se encontró con Hécate, que la envió a Helios. El sol le contó lo que había ocurrido y culpó a Zeus, quien había dado permiso a Hades para tomar a Perséfone por esposa.

Apenada por la pérdida de Perséfone, Démeter decidió detener las cosechas. Zeus y los demás dioses le rogaron que permitiese que los cultivos creciesen, pero ella se negó y amenazó con matar de inanición a la humanidad si no volvía a ver a su hija. Zeus cedió y envió a Hermes a los infiernos para que recogiese a Perséfone. Hades permitió que Perséfone regresara con su madre, pero antes la convenció de que comiese unos granos de granada, símbolo del vínculo matrimonial indisoluble. Démeter recibió jubilosa a su hija y le preguntó si había comido algo en los infiernos, pues en tal caso tendría que regresar con Hades para siempre. Como había comido los granos de granada, todo parecía indicar que Perséfone estaba perdida, pero intervino Zeus: decretó que Perséfone pasara dos terceras partes del año en el Olimpo y regresara a los infiernos en invierno.

Madre e hija celebraron juntas el acontecimiento y la fecundidad volvió a la tierra.

Este año la entrada del Sol en el signo de Libra, el equinoccio de primavera en el hemisferio Sur comenzará el 22 de septiembre a las 17:01:44 hora de Argentina.

Patricia Kesselman, astróloga

Marco Manilio y el Poema de los Astros

Marco Manilio compuso el poema más antiguo que se conoce sobre astrología y astronomía, “Astronómicon” o Astronómica, en latín alrededor del año 10 d. C., y tiene la particularidad que ha llegado a la actualidad bastante completo en cinco cantos o libros, el último incompleto. Lo más destacado en el poema de Manilio, no es la originalidad sino la belleza de la forma, encerrada en el hexámetro, verso tradicional de la poesía didáctica. Seguir leyendo “Marco Manilio y el Poema de los Astros”

Los Símbolos Planetarios

Qué es un símbolo?

El significado y la complejidad de los símbolos ha ido creciendo durante siglos, cambiando con el contexto cultural. Sin embargo, los problemas que preocupaban a la humanidad desde los tiempos más remotos se mantienen más o menos constantes: la fertilidad tanto de la tierra como de los hombres, el nacimiento, la vida v la muerte.

En todo el mundo los símbolos siempre han gozado de un valor místico, casi sagrado. ya que sus cualidades en cierta forma se relacionan con verdades más profundas, trascendentes. La luna como símbolo es tan poderosa como el sol. Controla las mareas. atraviesa diferentes fases, desde la luna nueva a la luna llena, se asocia con el agua, la gestación, el alumbramiento, las madres, las mujeres. las criaturas de! mar y de la noche. y la oscuridad misma pertenecen a la esfera lunar.

“El templo” de Delvaux combina diversos elementos simbólicos con la Luna llena, que alumbra la misteriosa figura de una diosa
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Martes 13, Viernes 13 ¿mala suerte?

El Trece, un número tabú 

La razón por la cual el número 13 porta mala fama podemos encontrarla ya en la Biblia: el fin del mundo, cuando llega el anticristo comienza por el capítulo 13 del Apocalipsis. En la última Cena había 13 comensales, 12 apóstoles y Jesús, el resultado fue una traición, una tragedia.

En confines totalmente distantes, en Escandinavia, también existe una tradición parecida: según la antigua mitología, el dios Baldur fue muerto de un flechazo mientras los 12 grandes Dioses se hallaban sentados a la mesa. Él estaba invitado a la cena y no pudo llegar.

Otros creen que la destrucción de la Torre de Babel se produjo un día martes 13, y, por eso, a esa combinación también se la asocia con todo tipo de destrucción. Seguir leyendo “Martes 13, Viernes 13 ¿mala suerte?”

El 7: ¿Por qué es un número mágico?

Desde la antigüedad, este dígito encerró un halo de misterio. Para Pitágoras era “el número perfecto”, Alighieri lo usaba en sus obras y la Biblia lo menciona con frecuencia. ¿Qué secreto oculta? De las siete maravillas a los siete pecados capitales, las claves de una cifra que tiene poder en sí misma.

El 7 es considerado un número mágico porque se compone del sagrado número 3 y del terrenal número 4 estableciendo, así, un puente entre el cielo y la tierra. Si asociamos el número 4 a la tierra con sus cuatro elementos y sus cuatro puntos cardinales, con el sagrado número 3 que simboliza la perfección, llegamos al número 7, que representa la totalidad del universo en movimiento.
“El número siete -dijo Hipócrates- por sus virtudes ocultas, tiende a realizar todas las cosas; es el dispensador de la vida y fuente de todos los cambios, pues incluso la Luna cambia de fase cada siete días: este número influye en todos los seres sublimes”.
Su simbología se obtuvo, probablemente, a partir del cielo, donde los siete planetas clásicos forman un todo: el septenario. El Sol, la Luna y los planetas visibles: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. La inmensa mayoría de símbolos de siete elementos en el mundo entero derivan de este modelo celeste de las siete esferas.
Hay, además, una gran concordancia entre el número 7 y el 12: como 3 y 4 suman 7, tres veces 4 hacen 12, que son los planetas y los signos derivados de la misma raíz y  participan con el 3  por la divinidad y  con el 4 de la naturaleza de lo inferior.

El 7 está en todo
Vamos a encontrar tantas relaciones y aplicaciones del septenario (el nombre que se le da a los siete planetas clásicos en Astrología y, por extensión, a todo aquello que consta de siete elementos) que sería difícil enumerarlas todas. Veamos algunas: el número 7 está presente en la semana compuesta por siete días y en las fases lunares que duran siete días cada una y, a través de las cuales, surge el mes.
A la simbología del 7 pertenecen, por supuesto, los grupos de los siete elementos como los siete mares del mundo, las botas de las siete leguas y los siete enanitos.
En la Edad Media se conocían siete formas de arte y, desde el inicio de la humanidad, conocemos los siete milagros del mundo. Las siete columnas sobre las que se edificó Roma pertenecen al mismo tipo de simbología que las siete columnas sobre las que se construyó el Templo de la sabiduría de Salomón: en la casa de Dios sobre la tierra se unen el tres divino con el cuatro terrenal.
Al igual que el principio de Hermes, “Como es abajo, es arriba, como es arriba es abajo para que perpetúe el milagro de la Unidad”, así ocurre con el siete celestial, que tiene su correspondencia en el siete terrenal y en los siete metales que -a su vez- constituyen los siete pasos del proceso alquímico. La Lira, el instrumento sagrado de Apolo, consta de siete cuerdas que originaban los tonos de los siete planetas, los cuales elevaban el espíritu del hombre. Los siete colores del arco iris también nos muestran al septenario como regulador de vibraciones.

De acuerdo a Cornelio Agrippa, los siete ángeles que asisten ante la faz de Dios son:
-Para el Sol, el ángel de la Luz , Miguel.
-Para la Luna, el ángel de las aspiraciones y de los sueños, Gabriel.
-Para Mercurio, el ángel civilizador, Rafael.
-Para Venus: el ángel del amor, Anael.
-Para Marte, ángel exterminador, Samahel.
-Para Júpiter, el ángel dominador, Zadkiel.-Para Saturno, el ángel de la solicitud, Zaphkiel.

Los pecados (o vicios capitales) también se pueden asociar con el septenario: la soberbia al Sol, la avaricia a Saturno, lujuria a Venus, la ira Marte, la gula Júpiter,  la envidia  a Mercurio, la pereza a la Luna. Como contrapartida, sucede lo mismo con las siete virtudes cardinales.

-Siete son los metales conocidos en la antigüedad: hierro, cobre, estaño, mercurio, plomo, oro y plata.
– Siete son los principios herméticos: mentalismo, reciprocidad, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto, concepción.
– Siete son los rayos de la luz espiritual.
– Siete son los días de la creación del Universo por Dios.
– Siete son los planos o dimensiones en que puede estar el alma desencarnada.
– Siete son siete las notas musicales: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.
– Siete son siete los nudos del Hilo Rojo que se atan en la mano izquierda de los kabalistas.
– Siete son los sacramentos de la iglesia: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia y reconciliación, unción de enfermos, orden y matrimonio.
– Siete son las maravillas del mundo antiguo: las pirámides de Egipto, el faro de Alejandría, los jardines colgantes de Babilonia, el mausoleo de Halicarnaso, el templo de Artemisa, el coloso de Rodas y el templo de Zeus.
– Siete son las maravillas del mundo moderno: Chichén Itzá en México, el coliseo de Roma, la estatua del Cristo redentor en Río de Janeiro, la Gran Muralla China, el Machu Picchu en Perú, Petra en Jordania y El Taj Mahal en la India.
– Siete son las peticiones que se le hacen a Dios en el Padrenuestro: venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, no nos dejes caer en la tentación, líbranos de todo mal.
– Siete son las estrofas del Padrenuestro.
– Siete eran los sabios de Grecia.
– Siete es el valor del PH neutro entre la acidez y la alcalinidad.
– Siete el número atómico del Nitrógeno.
– Existen siete tipos de virus, según la clasificación de Baltimore.

La dualidad del número siete aparece también reflejada en la expresión bíblica “siete años de vacas flacas y siete años de vacas gordas”. Además, el 7 es frecuentemente empleado en la Biblia: en el candelabro de siete brazos, los siete espíritus reposando sobre la vara de José, los siete cielos donde habitan las órdenes angélicas y Salomón que construye el templo en siete años.siete

Para la Astrología, es bien conocido que el ciclo de siete suele ser un ciclo crítico por dos razones: o por el ángulo hostil que forma la Luna con el Sol cada siete días (llamados días críticos) o por el ciclo de Saturno que hace un aspecto hostil  con su posición inicial cada siete años. El 7 es el número, según se ha señalado, de la finalización de un ciclo y su renovación. El séptimo día el Creador dejó de trabajar y descansó e hizo de éste un día santo: el shabat no es, por ende, su reposo exterior sino su coronación, su finalización en la perfección, y no solamente el séptimo día, el séptimo año también es de reposo.

El número 7, por la transformación que inaugura, posee en sí mismo un poder: es un número mágico.

Los años bisiestos: ¿mito o realidad?

Los años con 366 días tienen mala fama y son objeto de todo tipo de supersticiones. En general, se los toma como negativos y la historia se ha encargado de acompañar esta creencia. ¿Qué hay de cierto?

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En 1948 asesinaron a Ghandi. Veinte años después, a Martin Luther King y en el ”80 a Lenon. En 1912 se hundió el Titanic… La lista podría seguir. ¿Qué tienen en común todos estos eventos además de haber sido dramáticos? Que todos sucedieron en años bisiestos. Sí, esos que cada cuatro tienen un día más; esos en los que febrero termina en 29. La mala fama los acompaña, veamos por qué.

La palabra Calendario proviene del latín calendarium y, según su definición, es el sistema utilizado para agrupar y coordinar los intervalos de tiempo (días,
semanas, meses y años) determinados por los fenómenos astronómicos (solsticios y equinoccios que determinan las estaciones).La medición del tiempo nunca ha sido una tarea fácil. Agrupar días en meses, meses en años y mantenerlos a tono con el universo y las estaciones induce a serias dificultades.

El tiempo se calcula:

-Por la rotación de la Tierra sobre su eje en referencia al Sol (día).
-Por la revolución de la Luna en torno a la Tierra (mes).
-Por la revolución de la Tierra en torno al Sol (año).

Curiosidades del tiempo

Los días no se suman a los meses lunares y los meses no se suman a los años excepto recurriendo a innumerables artificios e ingeniosas convenciones. La tradición nos cuenta que se llegaron a conocer cuatro especies diferentes de días:  el babilónico (que se cuenta desde la aparición del Sol hasta ese mismo momento del día siguiente), el día judaico (que se verifica desde la puesta de sol hasta el mismo momento del día inmediato posterior), el día astronómico (que se mide desde un mediodía, cuando el sol está en el cenit, hasta el mediodía siguiente) y el egipcio, que es el que utilizamos la mayoría de los pueblos de occidente actualmente y es el que se mide desde la medianoche hasta la medianoche siguiente.

Antiguamente, muchos calendarios estaban basados en los ciclos lunares. De hecho, su uso aún perdura su uso en el calendario musulmán, el chino y el hebreo. El ritmo semanal, resultado de dividir en siete el mes lunar de veintiocho días, estaba ya en la tradición caldea, pero fue el relato bíblico de la creación el que consagró seis días de trabajo y uno de descanso, en que está prohibido todo trabajo, incluso el viaje, si no es por motivo grave.

Hoy en día, la mayor parte de los calendarios tienen por referencia el ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol y se denominan calendarios solares.

cuntos-das-tiene-un-ao-bisiestoNuestro calendario actual se asemeja mucho al calendario egipcio que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, lo que sumaba un total de 360 días. Sin embargo, observando que el tiempo se desajustaba, le añadieron 5 días festivos extras, que fueron llamados epagómenes por los griegos y que, según sus creencias, correspondían a los nacimientos de los dioses Osiris, Seth, Horus, Isis y Neftis. Con lo cual, el total de días del año fue de 365. Este
resultante era bastante cercano, después de las reformas juliana y gregoriana, al que nosotros utilizamos. Pero, como el calendario se retrasaba un día cada 4 años (el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol es de 365 días y 6 horas aproximadamente), un grupo de sacerdotes, propuso un sexto día (bisiesto) cada 4 años, que no se adoptó hasta el Período Romano, en tiempos del Cesar Imperator Augusto (hacia el año 10 A.D.). Un año bisiesto tiene 366 días en lugar de 365 para corregir esa diferencia.

El año largo se llamó bis sextus (dos veces sexto), porque decidieron repetir el sexto día de las calendas de Marzo, o sea, el vigésimocuarto (24 de febrero), el mes de los muertos en la tradición romana.

 

¿Mito o realidad?

Según algunos estudiosos, la leyenda negra de los años bisiestos nacería de esta decisión. El año comenzaba en marzo coincidiendo ese inicio con el ingreso del Sol en el Signo de Aries, el equinoccio de primavera en el hemisferio Norte. Las fiestas de expiación religiosa que se celebran al final del año eran llamadas februa (de februare purificar) y el 23 de Febrero había sido en otros tiempos el día de la fiesta de Terminalia, en honor del Dios de los límites y era la fecha escogida para ser el día doble, es decir, de 48 horas. En un principio, no era un día que se añadía, sino un día con una doble cantidad de horas.

Actualmente, se consideran bisiestos los años divisibles por 4, excepto los divisibles por 100, salvo que estos últimos sean divisibles por 400.

La astrología, una importante clave para la comprensión del hombre, encuentra su particularidad en el hecho de estar relacionada con el tiempo y con el espacio. Descriptos los movimientos cíclicos del Sol y la Luna y los demás planetas del sistema solar, esta disciplina estudia dichos ciclos y configuraciones y cómo afectan al ser humano.

Para la astrología, el problema de los “años bisiestos” no existe ya que todas las personas nacen cuando el sol está en un determinado grado, minuto y segundo del zodíaco que es la forma de medir el paso del sol (u otros planetas) por las constelaciones. Cada signo tiene 30 grados y toda la rueda zodiacal contiene 360 grados.

Todos los años el sol pasará por ese mismo grado (retorno solar) aunque no siempre eso sucederá el mismo día. No importa que se haya nacido un 29 de febrero, ese momento coincidirá con un grado, minuto y segundo de la constelación de Piscis (aproximadamente el grado 10º).

Entonces, ¿mito o realidad? Como sea, no hay año en el que no haya cambios drásticos o  tragedias. Entonces, ¡no nos preocupemos y disfrutemos de este día extra que nos obsequia el almanaque!

Patricia Kesselman

Febrero 2012

Este artículo fue publicado en “entre Mujeres” de Clarín.