La Primavera

Desde la Antigüedad se han venido celebrando los solsticios y los equinoccios a nivel ceremonial, para destacar la relación entre el curso del Sol y los hombres, entre el macrocosmos y el microcosmos. Las cuatro estaciones encierran símbolos referidos al ritmo del cosmos, y por eso han sido celebradas con fiestas populares para que todo el pueblo pudiera seguir el rítmico devenir de la Tierra y la naturaleza. Tienen relación con el tiempo cíclico y renovador, que se refleja en el recorrido solar anual (estaciones), en el que hay dos puntos culminantes (verano e invierno) y otros dos de traspaso (primavera y otoño). La primavera es la resurrección de la vida en la naturaleza como intermedio entre el invierno y el verano.

En la mitología Griega, Proserpina (del latín proserpere, ‘emerger’), hija de Ceres (Deméter) y Zeus (Júpiter), esposa de Plutón (Hades), vinculada al mito de la primavera, es una deidad de vida, muerte y resurrección, la planta muere para vivir. El eterno retorno.

La diosa Démeter (Madre del Grano o Madre Tierra), llamada también Ceres (de la cual deriva la palabra cereal), hija de Crono y de Rea y hermana de Zeus y Hades (Plutón), protegía los cultivos y la riqueza de la tierra. En los cultos en su honor también intervenía la fecundidad femenina, y probablemente guarda relación con la antigua Diosa Madre.

Su hija Perséfone, era a veces llamada simplemente Core (doncella), las dos figuras se hallan vinculadas en un mito muy importante para los misterios de Eleusis, el culto más importante de iniciación mística en la sociedad griega.

Un día, Perséfone estaba recogiendo flores en un prado con las ninfas, cuando Hades la raptó y se la llevó en su carro a los infiernos.

Perséfone gritó, pidiendo ayuda a  Zeus  (Júpiter), pero el dios no la oyó desde su lejano templo, y sólo escucharon sus lamentos Helios, el sol, y Hécate, diosa de la hechicería. Al oír el eco de la voz de su hija en el mar, Démeter se despojó de su tocado y recorrió la tierra durante nueve días sin comer ni dormir, alumbrándose con antorchas. Al décimo día se encontró con Hécate, que la envió a Helios. El sol le contó lo que había ocurrido y culpó a Zeus, quien había dado permiso a Hades para tomar a Perséfone por esposa.

Apenada por la pérdida de Perséfone, Démeter decidió detener las cosechas. Zeus y los demás dioses le rogaron que permitiese que los cultivos creciesen, pero ella se negó y amenazó con matar de inanición a la humanidad si no volvía a ver a su hija. Zeus cedió y envió a Hermes a los infiernos para que recogiese a Perséfone. Hades permitió que Perséfone regresara con su madre, pero antes la convenció de que comiese unos granos de granada, símbolo del vínculo matrimonial indisoluble. Démeter recibió jubilosa a su hija y le preguntó si había comido algo en los infiernos, pues en tal caso tendría que regresar con Hades para siempre. Como había comido los granos de granada, todo parecía indicar que Perséfone estaba perdida, pero intervino Zeus: decretó que Perséfone pasara dos terceras partes del año en el Olimpo y regresara a los infiernos en invierno.

Madre e hija celebraron juntas el acontecimiento y la fecundidad volvió a la tierra.

Este año la entrada del Sol en el signo de Libra, el equinoccio de primavera en el hemisferio Sur comenzará el 22 de septiembre a las 17:01:44 hora de Argentina.

Patricia Kesselman, astróloga

Marco Manilio y el Poema de los Astros

Marco Manilio compuso el poema más antiguo que se conoce sobre astrología y astronomía, “Astronómicon” o Astronómica, en latín alrededor del año 10 d. C., y tiene la particularidad que ha llegado a la actualidad bastante completo en cinco cantos o libros, el último incompleto. Lo más destacado en el poema de Manilio, no es la originalidad sino la belleza de la forma, encerrada en el hexámetro, verso tradicional de la poesía didáctica. Seguir leyendo «Marco Manilio y el Poema de los Astros»

Los Símbolos Planetarios

Qué es un símbolo?

El significado y la complejidad de los símbolos ha ido creciendo durante siglos, cambiando con el contexto cultural. Sin embargo, los problemas que preocupaban a la humanidad desde los tiempos más remotos se mantienen más o menos constantes: la fertilidad tanto de la tierra como de los hombres, el nacimiento, la vida v la muerte.

En todo el mundo los símbolos siempre han gozado de un valor místico, casi sagrado. ya que sus cualidades en cierta forma se relacionan con verdades más profundas, trascendentes. La luna como símbolo es tan poderosa como el sol. Controla las mareas. atraviesa diferentes fases, desde la luna nueva a la luna llena, se asocia con el agua, la gestación, el alumbramiento, las madres, las mujeres. las criaturas de! mar y de la noche. y la oscuridad misma pertenecen a la esfera lunar.

«El templo» de Delvaux combina diversos elementos simbólicos con la Luna llena, que alumbra la misteriosa figura de una diosa
Seguir leyendo «Los Símbolos Planetarios»

Martes 13, Viernes 13 ¿mala suerte?

El Trece, un número tabú 

La razón por la cual el número 13 porta mala fama podemos encontrarla ya en la Biblia: el fin del mundo, cuando llega el anticristo comienza por el capítulo 13 del Apocalipsis. En la última Cena había 13 comensales, 12 apóstoles y Jesús, el resultado fue una traición, una tragedia.

En confines totalmente distantes, en Escandinavia, también existe una tradición parecida: según la antigua mitología, el dios Baldur fue muerto de un flechazo mientras los 12 grandes Dioses se hallaban sentados a la mesa. Él estaba invitado a la cena y no pudo llegar.

Otros creen que la destrucción de la Torre de Babel se produjo un día martes 13, y, por eso, a esa combinación también se la asocia con todo tipo de destrucción. Seguir leyendo «Martes 13, Viernes 13 ¿mala suerte?»

El 7: ¿Por qué es un número mágico?

Desde la antigüedad, este dígito encerró un halo de misterio. Para Pitágoras era “el número perfecto”, Alighieri lo usaba en sus obras y la Biblia lo menciona con frecuencia. ¿Qué secreto oculta? De las siete maravillas a los siete pecados capitales, las claves de una cifra que tiene poder en sí misma.

El 7 es considerado un número mágico porque se compone del sagrado número 3 y del terrenal número 4 estableciendo, así, un puente entre el cielo y la tierra. Si asociamos el número 4 a la tierra con sus cuatro elementos y sus cuatro puntos cardinales, con el sagrado número 3 que simboliza la perfección, llegamos al número 7, que representa la totalidad del universo en movimiento.
“El número siete -dijo Hipócrates- por sus virtudes ocultas, tiende a realizar todas las cosas; es el dispensador de la vida y fuente de todos los cambios, pues incluso la Luna cambia de fase cada siete días: este número influye en todos los seres sublimes”.
Su simbología se obtuvo, probablemente, a partir del cielo, donde los siete planetas clásicos forman un todo: el septenario. El Sol, la Luna y los planetas visibles: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. La inmensa mayoría de símbolos de siete elementos en el mundo entero derivan de este modelo celeste de las siete esferas.
Hay, además, una gran concordancia entre el número 7 y el 12: como 3 y 4 suman 7, tres veces 4 hacen 12, que son los planetas y los signos derivados de la misma raíz y  participan con el 3  por la divinidad y  con el 4 de la naturaleza de lo inferior.

El 7 está en todo
Vamos a encontrar tantas relaciones y aplicaciones del septenario (el nombre que se le da a los siete planetas clásicos en Astrología y, por extensión, a todo aquello que consta de siete elementos) que sería difícil enumerarlas todas. Veamos algunas: el número 7 está presente en la semana compuesta por siete días y en las fases lunares que duran siete días cada una y, a través de las cuales, surge el mes.
A la simbología del 7 pertenecen, por supuesto, los grupos de los siete elementos como los siete mares del mundo, las botas de las siete leguas y los siete enanitos.
En la Edad Media se conocían siete formas de arte y, desde el inicio de la humanidad, conocemos los siete milagros del mundo. Las siete columnas sobre las que se edificó Roma pertenecen al mismo tipo de simbología que las siete columnas sobre las que se construyó el Templo de la sabiduría de Salomón: en la casa de Dios sobre la tierra se unen el tres divino con el cuatro terrenal.
Al igual que el principio de Hermes, “Como es abajo, es arriba, como es arriba es abajo para que perpetúe el milagro de la Unidad”, así ocurre con el siete celestial, que tiene su correspondencia en el siete terrenal y en los siete metales que -a su vez- constituyen los siete pasos del proceso alquímico. La Lira, el instrumento sagrado de Apolo, consta de siete cuerdas que originaban los tonos de los siete planetas, los cuales elevaban el espíritu del hombre. Los siete colores del arco iris también nos muestran al septenario como regulador de vibraciones.

De acuerdo a Cornelio Agrippa, los siete ángeles que asisten ante la faz de Dios son:
-Para el Sol, el ángel de la Luz , Miguel.
-Para la Luna, el ángel de las aspiraciones y de los sueños, Gabriel.
-Para Mercurio, el ángel civilizador, Rafael.
-Para Venus: el ángel del amor, Anael.
-Para Marte, ángel exterminador, Samahel.
-Para Júpiter, el ángel dominador, Zadkiel.-Para Saturno, el ángel de la solicitud, Zaphkiel.

Los pecados (o vicios capitales) también se pueden asociar con el septenario: la soberbia al Sol, la avaricia a Saturno, lujuria a Venus, la ira Marte, la gula Júpiter,  la envidia  a Mercurio, la pereza a la Luna. Como contrapartida, sucede lo mismo con las siete virtudes cardinales.

-Siete son los metales conocidos en la antigüedad: hierro, cobre, estaño, mercurio, plomo, oro y plata.
– Siete son los principios herméticos: mentalismo, reciprocidad, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto, concepción.
– Siete son los rayos de la luz espiritual.
– Siete son los días de la creación del Universo por Dios.
– Siete son los planos o dimensiones en que puede estar el alma desencarnada.
– Siete son siete las notas musicales: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.
– Siete son siete los nudos del Hilo Rojo que se atan en la mano izquierda de los kabalistas.
– Siete son los sacramentos de la iglesia: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia y reconciliación, unción de enfermos, orden y matrimonio.
– Siete son las maravillas del mundo antiguo: las pirámides de Egipto, el faro de Alejandría, los jardines colgantes de Babilonia, el mausoleo de Halicarnaso, el templo de Artemisa, el coloso de Rodas y el templo de Zeus.
– Siete son las maravillas del mundo moderno: Chichén Itzá en México, el coliseo de Roma, la estatua del Cristo redentor en Río de Janeiro, la Gran Muralla China, el Machu Picchu en Perú, Petra en Jordania y El Taj Mahal en la India.
– Siete son las peticiones que se le hacen a Dios en el Padrenuestro: venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, no nos dejes caer en la tentación, líbranos de todo mal.
– Siete son las estrofas del Padrenuestro.
– Siete eran los sabios de Grecia.
– Siete es el valor del PH neutro entre la acidez y la alcalinidad.
– Siete el número atómico del Nitrógeno.
– Existen siete tipos de virus, según la clasificación de Baltimore.

La dualidad del número siete aparece también reflejada en la expresión bíblica “siete años de vacas flacas y siete años de vacas gordas”. Además, el 7 es frecuentemente empleado en la Biblia: en el candelabro de siete brazos, los siete espíritus reposando sobre la vara de José, los siete cielos donde habitan las órdenes angélicas y Salomón que construye el templo en siete años.siete

Para la Astrología, es bien conocido que el ciclo de siete suele ser un ciclo crítico por dos razones: o por el ángulo hostil que forma la Luna con el Sol cada siete días (llamados días críticos) o por el ciclo de Saturno que hace un aspecto hostil  con su posición inicial cada siete años. El 7 es el número, según se ha señalado, de la finalización de un ciclo y su renovación. El séptimo día el Creador dejó de trabajar y descansó e hizo de éste un día santo: el shabat no es, por ende, su reposo exterior sino su coronación, su finalización en la perfección, y no solamente el séptimo día, el séptimo año también es de reposo.

El número 7, por la transformación que inaugura, posee en sí mismo un poder: es un número mágico.

Los años bisiestos: ¿mito o realidad?

Los años con 366 días tienen mala fama y son objeto de todo tipo de supersticiones. En general, se los toma como negativos y la historia se ha encargado de acompañar esta creencia. ¿Qué hay de cierto?

Más

En 1948 asesinaron a Ghandi. Veinte años después, a Martin Luther King y en el »80 a Lenon. En 1912 se hundió el Titanic… La lista podría seguir. ¿Qué tienen en común todos estos eventos además de haber sido dramáticos? Que todos sucedieron en años bisiestos. Sí, esos que cada cuatro tienen un día más; esos en los que febrero termina en 29. La mala fama los acompaña, veamos por qué.

La palabra Calendario proviene del latín calendarium y, según su definición, es el sistema utilizado para agrupar y coordinar los intervalos de tiempo (días,
semanas, meses y años) determinados por los fenómenos astronómicos (solsticios y equinoccios que determinan las estaciones).La medición del tiempo nunca ha sido una tarea fácil. Agrupar días en meses, meses en años y mantenerlos a tono con el universo y las estaciones induce a serias dificultades.

El tiempo se calcula:

-Por la rotación de la Tierra sobre su eje en referencia al Sol (día).
-Por la revolución de la Luna en torno a la Tierra (mes).
-Por la revolución de la Tierra en torno al Sol (año).

Curiosidades del tiempo

Los días no se suman a los meses lunares y los meses no se suman a los años excepto recurriendo a innumerables artificios e ingeniosas convenciones. La tradición nos cuenta que se llegaron a conocer cuatro especies diferentes de días:  el babilónico (que se cuenta desde la aparición del Sol hasta ese mismo momento del día siguiente), el día judaico (que se verifica desde la puesta de sol hasta el mismo momento del día inmediato posterior), el día astronómico (que se mide desde un mediodía, cuando el sol está en el cenit, hasta el mediodía siguiente) y el egipcio, que es el que utilizamos la mayoría de los pueblos de occidente actualmente y es el que se mide desde la medianoche hasta la medianoche siguiente.

Antiguamente, muchos calendarios estaban basados en los ciclos lunares. De hecho, su uso aún perdura su uso en el calendario musulmán, el chino y el hebreo. El ritmo semanal, resultado de dividir en siete el mes lunar de veintiocho días, estaba ya en la tradición caldea, pero fue el relato bíblico de la creación el que consagró seis días de trabajo y uno de descanso, en que está prohibido todo trabajo, incluso el viaje, si no es por motivo grave.

Hoy en día, la mayor parte de los calendarios tienen por referencia el ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol y se denominan calendarios solares.

cuntos-das-tiene-un-ao-bisiestoNuestro calendario actual se asemeja mucho al calendario egipcio que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, lo que sumaba un total de 360 días. Sin embargo, observando que el tiempo se desajustaba, le añadieron 5 días festivos extras, que fueron llamados epagómenes por los griegos y que, según sus creencias, correspondían a los nacimientos de los dioses Osiris, Seth, Horus, Isis y Neftis. Con lo cual, el total de días del año fue de 365. Este
resultante era bastante cercano, después de las reformas juliana y gregoriana, al que nosotros utilizamos. Pero, como el calendario se retrasaba un día cada 4 años (el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol es de 365 días y 6 horas aproximadamente), un grupo de sacerdotes, propuso un sexto día (bisiesto) cada 4 años, que no se adoptó hasta el Período Romano, en tiempos del Cesar Imperator Augusto (hacia el año 10 A.D.). Un año bisiesto tiene 366 días en lugar de 365 para corregir esa diferencia.

El año largo se llamó bis sextus (dos veces sexto), porque decidieron repetir el sexto día de las calendas de Marzo, o sea, el vigésimocuarto (24 de febrero), el mes de los muertos en la tradición romana.

 

¿Mito o realidad?

Según algunos estudiosos, la leyenda negra de los años bisiestos nacería de esta decisión. El año comenzaba en marzo coincidiendo ese inicio con el ingreso del Sol en el Signo de Aries, el equinoccio de primavera en el hemisferio Norte. Las fiestas de expiación religiosa que se celebran al final del año eran llamadas februa (de februare purificar) y el 23 de Febrero había sido en otros tiempos el día de la fiesta de Terminalia, en honor del Dios de los límites y era la fecha escogida para ser el día doble, es decir, de 48 horas. En un principio, no era un día que se añadía, sino un día con una doble cantidad de horas.

Actualmente, se consideran bisiestos los años divisibles por 4, excepto los divisibles por 100, salvo que estos últimos sean divisibles por 400.

La astrología, una importante clave para la comprensión del hombre, encuentra su particularidad en el hecho de estar relacionada con el tiempo y con el espacio. Descriptos los movimientos cíclicos del Sol y la Luna y los demás planetas del sistema solar, esta disciplina estudia dichos ciclos y configuraciones y cómo afectan al ser humano.

Para la astrología, el problema de los “años bisiestos” no existe ya que todas las personas nacen cuando el sol está en un determinado grado, minuto y segundo del zodíaco que es la forma de medir el paso del sol (u otros planetas) por las constelaciones. Cada signo tiene 30 grados y toda la rueda zodiacal contiene 360 grados.

Todos los años el sol pasará por ese mismo grado (retorno solar) aunque no siempre eso sucederá el mismo día. No importa que se haya nacido un 29 de febrero, ese momento coincidirá con un grado, minuto y segundo de la constelación de Piscis (aproximadamente el grado 10º).

Entonces, ¿mito o realidad? Como sea, no hay año en el que no haya cambios drásticos o  tragedias. Entonces, ¡no nos preocupemos y disfrutemos de este día extra que nos obsequia el almanaque!

Patricia Kesselman

Febrero 2012

Este artículo fue publicado en «entre Mujeres» de Clarín.

Halloween: los secretos de la noche más mágica del año

Halloween se presenta como una noche de misterio y miedo. Brujas, fantasmas, duendes y  espíritus  salen de los cuentos para mezclarse entre los mortales que se preparan con disfraces, bromas  y películas de terror para recibirlos.

La fiesta de Halloween carece ya de sentido religioso y, como tantas otras festividades, forma parte de nuestra cultura consumista.  Pero ¿cuál es el verdadero origen de esta celebración?

Los antiguos celtas, al final de Octubre, cuando era el tiempo del final de las cosechas, celebraban una gran fiesta a la que llamaban Samhain que  significa  “final del verano”.

Era el momento del año en el que almacenaban provisiones para el invierno y sacrificaban animales. A partir de entonces, los días comenzaban a ser más cortos y las noches más largas. Los celtas creían que en esta noche de Samhain, los espíritus de los muertos volvían a visitar el mundo de los mortales. Encendían grandes hogueras para ahuyentar a los malos espíritus. Era la fiesta nocturna de bienvenida al Año Nuevo.

Al parecer, en esos tiempos, ellos recogían alimentos por las casas para las ofrendas a sus dioses, para los que preparaban un gran nabo hueco con carbones encendidos dentro, representando al espíritu que creían que les otorgaba poder. La costumbre era dejar comida y dulces fuera de sus casas y encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y el descanso junto al dios Sol.

La noche de Samhain en la actualidad se ha convertido en la noche de Halloween. La vieja tradición de dejar comida para los muertos, está  hoy representada en los niños que, disfrazados, van de casa en casa, pidiendo dulces, con la frase de “trato o truco” (trick or treat) y los nabos encendidos se transformaron en calabazas.

Mucho tiempo después, la fiesta pagana se cristianizó como el día de “Todos los Santos” (del  inglés  “All Hallows Eve” de ahí la expresión actual de “Halloween”)

En esa noche de rituales, la noche de Samhain, se abría la puerta al más allá y  los vivos y los muertos tenían la oportunidad de poder comunicarse.

Como muchas de las festividades antiguas, Hallowen  está relacionada con los ritmos de la naturaleza. Durante el tiempo de Escorpio, el  fin del otoño,  se  revela una pugna en la naturaleza entre las fuerzas creadoras y las destructivas. Las lluvias que mojan las hojas caídas  aceleran  la putrefacción del suelo que servirá de abono para que de allí nazca la nueva vida.

La naturaleza se prepara para el nuevo ciclo, la vida comienza a ocultarse para luego volver a nacer.  Representa la muerte simbólica de la Tierra  a la que le espera un largo letargo del que despertará en primavera. Sincronizando con la Naturaleza, durante esta época del año,  muchos de los pueblos antiguos realizaban festividades relacionadas con la muerte, los muertos  y la resurrección.

¿Cuál es tu pareja ideal según tu signo?

Es una duda frecuente: «Soy de Piscis, ¿con qué signos soy más compatible para formar una pareja?». Cada signo tiene una manera especial de relacionarse que será importante conocer para saber con quién nos vincularemos mejor y con quién, no tanto.

Es un tema común: todos hablamos de amor. ¿Y si nos ocupamos de las compatibilidades? Cada Signo, según su elemento, tiene ciertas características que se conectan mejor (o peor) con otros.
Podemos dividir a los Signos en los cuatro elementos que conforman el mundo material, representando cuatro formas en las que la energía se manifiesta, cuatro expresiones del todo, desde su forma más densa y pesada hasta la más inmaterial. Hay otras formas de energía, puesto que en el universo todo es energía, pero estas cuatro bastan para describir todo el amplio espectro de las manifestaciones físicas y psíquicas de los organismos. En Astrología, ellas se llaman triplicidades y son: el Fuego, la Tierra, el Agua y el Aire.

Las características de cada uno

Los Signos de Fuego: Aries-Leo-Sagitario
Son líderes natos, vitales, activos, apasionados, impulsivos, confían en sí mismos, se hacen notar. Son, además, impetuosos, orgullosos, sinceros, optimistas y dominantes. En su aspecto negativo, pueden caer en el orgullo, la impaciencia, la vehemencia y -en ciertos casos- resultar algo violentos, destructivos o inclinados a los excesos.

Los Signos de Tierra: Tauro-Virgo-Capricornio
Son constantes, prácticos, realistas y conservadores, cuidadosos en sus acciones, trabajadores, tienden a proteger y conservar lo que consiguen con esfuerzo y esmero. Muy responsables, meditan cuidadosamente sus decisiones antes de llevarlas a cabo. Pueden tender al exceso de materialismo.

Los Signos de Aire: Géminis-Libra-Acuario
Son comunicadores, gustan de razonar, debatir, planificar, proyectar, independientemente de concretar o no sus objetivos, que muchas veces es lo que les cuesta. Analítico, el Aire enfría los sentimientos y tienen dificultad para demostrarlos. Valoran la compatibilidad intelectual y aman la libertad.

Los Signos de Agua: Cáncer-Escorpio-Piscis
Son sensibles, emocionales, intuitivos, tienen inclinación a ser imaginativos y soñadores. Necesitan contención, les gusta proteger y ser protegidos pero no están cómodos con las personas excesivamente dominantes. Muy sensibles a ser influenciados, tienden a retraerse y a ocultar sus sentimientos, muchas veces por temor o timidez.

¿Cómo se relacionan entre sí?

De acuerdo al elemento al que pertenecen cada uno de los Signos observemos cómo interactúan entre ellos.

Fuego- Agua. No es una relación fácil, necesitan trabajar para entenderse. El ímpetu del Fuego, tiende a dañar los sentimientos del Agua, y a no entender su excesiva sensibilidad. El Agua apaga al Fuego y aunque el calor del vapor puede ser curativo y relajante, puede también quemar asfixiar y llegar hasta la ebullición.

Fuego- Aire. El Fuego le causa al Aire un efecto de inspiración y vitalidad que le encanta y lo hace siempre estar en constante actividad. Sin embargo, el Aire necesita mucha libertad y no le gusta la posible dominación de Fuego. Así como el Fuego necesita del Aire para vivir, en esta relación arderá la llama de la pasión y del amor dejándoles muchas cosas buenas a los dos.

Fuego-Tierra. El Fuego calienta a la Tierra con llamas de pasión e intensidad, mientras que la Tierra ofrece al Fuego la disciplina necesaria que se traducirá en estabilidad. La Tierra, sin dudas, puede contener el fuego, pero cuando ruge el fuego, temporalmente puede robar a la tierra de sus vivificantes nutrientes. Habrá una atracción relativamente rápida pero serias diferencias pueden aparecer más tarde.

Tierra–Agua. La Tierra y el Agua son compatibles tal como sucede en la naturaleza. Los rasgos estables y confiables de la Tierra complementan los rasgos sensibles, intuitivos y emocionales de los signos de agua.

Tierra-Aire. En función de su variabilidad, el aire puede proporcionar a la Tierra amor, calor… O darle un frío glacial. A veces puede ser una lucha denodada de la Tierra para que entre el Aire a ver el mundo tal como es -una hermosa realidad- más que un concepto a analizar.

Aire-Agua. No es una combinación favorable. El Aire y el Agua se combinan mal en la naturaleza al formar destructivos desastres naturales como tornados, huracanes y tsunamis. Estos dos signos pueden estar juntos siempre y cuando sean capaces de no dejar que los conflictos se salgan de control.

Compartir el mismo elemento denota complementación entre dos personas. Y puede ser muy estimulante para ambos: la relación entre los mismos elementos hace que entre ellos se ayuden y vean el mundo de una manera semejante. Las mismas fortalezas y debilidades básicas están a menudo presentes en las relaciones en las que el Sol está presente en el mismo elemento y eso denota una cierta dinámica de monotonía.

Fuego-Fuego. Relación intensa y apasionada. Ambas personas se estimulan para desarrollar su individualidad, se dan empuje mutuamente, comparten actividades que les ayudan a expandirse.

Aire- Aire. Libertad absoluta, jamás caerán en el aburrimiento. Dos Signos de Aire pueden ser poco prácticos, aunque se encuentren entre sí intelectualmente estimulante. La relación se basa en la comunicación y en la confianza.

Tierra-Tierra. Una relación honesta, armónica y leal, tienden a apreciar su mutua necesidad de estabilidad y rutina.

Agua-Agua. Con otro signo de agua tienden a ser muy sensibles a las necesidades de cada uno, pero les resulta difícil cuando hay algo que trastorna sus emociones porque tienden a unirse tanto que a veces pierden sus propias identidades.

Si los Signos de la pareja son iguales, aunque tienen muchas cosas en común, muchas veces, con el tiempo, la falta de diferencias podría significar poco estímulo y desmotivación.

Si los Signos de las parejas son opuestos, la atracción inicial es fuerte, las diferencias generan pasión y, con el tiempo, desgaste. Sin embargo, habrá que respetarlas haciendo crecer afinidades para lograr la armonía.